Los padres no necesitan un asueto en su día

Soy padre de familia y tengo cuatro hijos. Como podrán imaginar, me interesa muchísimo ser buen padre y llevar a la práctica, en mi hogar, esto de integrar la vida familiar, profesional y personal.

Sin embargo, ante una sorpresiva propuesta de ley que pretende crear un día de asueto para celebrar anualmente el día del padre (ver noticia), como experto, tengo que expresar mi desacuerdo y exponer al menos cuatro razones, las cuales comento al final.

  1. Las necesidades de balance trabajo-familia de los padres son tan graves y profundas que no se resuelven con un día de asueto.
  2. Lo que los padres necesitan es flexibilidad de horario a lo largo del año, no un solo día libre.
  3. Un asueto por el día del padre afectaría a la actividad empresarial porque del total de hombres en la fuerza laboral, en torno al 70% son padres de familia, con lo cual un día libre obligatorio paralizaría o al menos entorpecería la actividad empresarial; o simplemente no sería aplicado en las empresas.
  4. Si el fundamento de la iniciativa de ley es “igualar” las condiciones de padres y madres ya que las madres gozan de asueto en su día, es importante señalar que el principio de igualitarismo es dañino en toda legislación y este caso no es la excepción.

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Estoy vinculado a la investigación sobre balance trabajo-familia y Responsabilidad Familiar Corporativa desde 2009. En ese tiempo he conversado con padres de familia tanto en sus roles de directivos, mandos medios y operarios y he ganado bastante perspectiva sobre el tema.

Ante todo, sin importar el nivel jerárquico o el nivel socioeconómico, percibo en los padres que trabajan un genuino interés en cuidar de sus hijos. Es verdad que un pequeño porcentaje toma el camino erróneo que es enfrascarse en el trabajo porque asumen que su único aporte a la familia ha de ser monetario. Sin embargo, la  mayoría tienen claro que sus hijos necesitan tanto el dinero como su presencia en el hogar.

Según dos estudios cualitativos que he dirigido en Guatemala, precisamente sobre el involucramiento de los padres en la vida familiar, (ver estudio 1), la convicción de que el padre debe estar presente en el hogar está muy bien asentada en el ideario de la fuerza masculina de trabajo. Sin duda, se trata de una convicción asociada a una nueva generación, pues hablo de hombres menores de 50 años, con hijos en edad escolar, es decir, hombres de Generación X y algunos de Generación Y.

Son padres de familia que quieren dedicar tiempo a sus hijos y muchos de ellos que necesitan hacerlo porque hay tareas familiares que deben cumplir necesariamente, como llevar a sus hijos al colegio o ir a recogerlos para llevarlos a casa.

Pero el punto es que no todos esos padres tienen el apoyo de sus empresas para ejercer esas funciones. La mayoría hace malabares que incluyen madrugar muchísimo o pasar largas horas en el tráfico, en detrimento de su tiempo de descanso. Algunos cuentan con una red de apoyo que incluye a abuelos, hermanos y cuñados, pero otros no tienen esa suerte.

Una solución simple podría ser correr los horarios de trabajo (entrar más tarde y salir más tarde o entrar más temprano y salir más temprano) pero esas medidas todavía no son comprendidas por jefes que aún miden la productividad de sus colaboradores por el cumplimiento de un horario fijo de 8 a 17 horas, un horario que era viable y productivo en 1950, cuando existía quizás un 10% de la carga vehicular del presente.

La consecuencia de esta problemática es que la fuerza laboral vive con niveles de agotamiento y de mala salud que reducen su productividad. Según el IFREI, el 56% de la población que trabaja califica su salud en un rango de 4 a 6 en una escala de 10. Además, ese 56% de la población laboral afirma que su calidad de sueño se ubica en un rango de 3.8 a 5.5 en escala de 10; y cuando se les pregunta qué tanto ejercicio hacen entre semana, se autoevalúan en un rango que va de 3.5 a 5.5, en escala de 10. No puede estar más claro que una persona que no duerme bien ni hace suficiente ejercicio entre semana, difícilmente será tan productiva como esperan las empresas.

No quiero extenderme más en este Blog, así que basta lo dicho para reforzar mis razones de por qué un día de asueto para los padres está muy lejos de ser una medida beneficiosa. Es más, a nivel empresarial tendría un impacto negativo. Lo que los padres y cualquier persona que trabaja necesitan es gozar de flexibilidad de horario diariamente a lo largo del año; que se les evalúe por resultados y no por cumplimiento de horarios; que haya comprensión hacia las nuevas generaciones de padres que quieren involucrarse directamente en los juegos y en la educación de sus hijos; que haya jefes que tengan la habilidad de organizar el trabajo armonizando el bien para la empresa y el bien para los colaboradores. Los padres no necesitamos un día de asueto. Necesitamos más Responsabilidad Familiar Corporativa de parte de las empresas.

 

 

 

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