Vacaciones: ¿inversión o desperdicio?

Esta vez comento dos políticas a favor del tiempo de vacaciones para los colaboradores. Sintetizo la experiencia de varias empresas porque los problemas relacionados con el no tomar vacaciones, al menos en Centroamérica, son muy comunes. Como se verá, tomar vacaciones es un hecho que está rodeado de muchos paradigmas negativos que estas políticas pretenden derribar. Y aunque parezca ilógico, como se verá, a veces los menos interesados en tomar vacaciones son los mismos colaboradores. Al final comentaré por qué ocurre esta insólita oposición.

Ficha técnica de las políticas

Sector: Varios (tecnología, banca, industria, servicios)

Área donde aplica: Todas las áreas

Resumen 1: El período de vacaciones se divide en dos partes: unos días que deben gozarse obligatoriamente en Semana Santa y entre Navidad y Año Nuevo; y los días restantes, a gozar en fechas variables según necesidad del colaborador.

Resumen 2: Se establece un período de uno o dos años durante los cuales todos los colaboradores deben hacer uso de todos los días de vacaciones que tienen acumulados, de forma programada. Una vez que se han gozado las vacaciones pendientes, se instaura la política de no cerrar un año sin haber gozado vacaciones.

Resultados positivos y negativos:

  • Disminución o atenuación de síntomas de estrés somatizado (gastritis, contracturas musculares, dificultad de concentración, irritabilidad del carácter).
  • Cumplimiento de leyes nacionales y normativas internacionales sobre períodos de vacaciones.
  • Resultado negativo temporal: resistencia u oposición de los colaboradores a gozar de sus vacaciones.

Antecedentes / comentarios:

Como decía, aunque parezca ilógico muchos colaboradores se oponen a tomar el período de vacaciones al cual tienen derecho. He conversado con algunos de ellos y veo que tienen tres tipos de argumentos. Unos afirman que no saben qué hacer en casa, que se aburren, que no tiene sentido. Otros afirman que prefieren trabajar para que les paguen horas extra (cosa que es ilegal y es una práctica en disminución pero todavía se utiliza). Y otros afirman que no toman vacaciones porque, desafortunadamente, sus jefes no les dan autorización para ello. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de Guatemala, este último argumento es el que esgrime alrededor del 80% de los empleados del sector formal en este país. Me parece que el porcentaje no varía mucho en otros países de Centroamérica.

Para llegar a presentar cualquiera de los argumentos anteriores, hace falta tener unos paradigmas en mente, incorrectos, por supesto desde mi punto de vista. Un paradigma es que trabajar es mejor que descansar, sin más. Todavía no se entiende la sinergia que existe entre trabajo y descanso y todavía falta mucho que entender acerca del cuidado de la propia salud mental y física. El otro paradigma es que un colaborador “rinde” más si está físicamente presente y si trabaja más horas al año que si tiene flexibilidad de horario y que si descansa. Obviamente, un craso error que hiere el sentido común y va contra la evidencia médico-científica pero que, indudablemente forma parte de los esquemas mentales de muchos managers.

En ese contexto, es loable la valentía y la visión que tienen los ejecutivos que han puesto en práctica las políticas que estoy comentando en esta ocasión. Si los beneficios para los colaboradores fuesen pocos, aún debemos sumarle los beneficios para la empresa. Los expertos en seguridad industrial y salud ocupacional lo tienen claro: el descanso incide en la reducción de errores y accidentes en el trabajo. Además, a cuál empresa no le interesa tener colaboradores más satisfechos y más comprometidos. Y no hace falta ahondar en la importancia de cumplir las leyes sobre vacaciones, tan frecuentemente violadas en nuestros medios.

Sin embargo, como decía al inicio, aunque parezca ilógico, la empresa que quiera aplicar estas políticas debe saber que debe luchar contra la reacción adversa de los mismos beneficiarios. Hace falta sensibilizar sobre la importancia del descanso y hace falta dar algo de formación sobre el uso del tiempo libre. ¿Hasta allí debe llegar la empresa? Bueno, si me preguntan a mí, diría que la empresa debe llegar hasta donde sea necesario, según sus capacidades, para generar un mundo más humano y sostenible.

 

 

 

 

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